Mierda escrita por Guillermate 9 mierdas en comentarios Etiquetas:

Hace escasa semana estuve de viaje en Madrid con el instituto. Ya sabéis, lo típico. Museo del Prado, Congreso de los Diputados y luego la tarde libre. El pack completo por 25 euros. 25 euros que luego amorticé robando carteras allí.

Lo único negativo del viaje quizá fue el madrugón que me tuve que pegar y el chaparrón que me calló en Madrid. Me levanté a las 5 de la mañana. Que ponía en el reloj 5:00 AM, algo que no había visto en mi vida. Sé lo que estáis pensando: "Las 5 de la mañana, ¡si a esas horas no se han puesto ni las calles!". Pues tengo que deciros que es mentira. Las calles no se quitan y se ponen. Se ponen una vez y ya está. Espero que podáis vivir con eso.

El viaje en autobús transcurrió sin muchos percances. Paramos a desayunar en el típico bar de carretera. A mí me encantan estos bares. Si no estudiase carrera me gustaría trabajar en un bar de estos, viendo cada día a gente diferente, organizando en el sótano peleas para que camioneros u hombres de negocios estresados se desahogasen. Creo que lo llamaría El club de la lucha. No, mejor Fight Club (El club de la pelea si eres latino). En fin que me enrollo, si es que esto da para novela y película.

Lo primero que vimos al llegar fue el Museo del Prado que, para mi asombro, no estaba en un prado. Ni si quiera en un campo. Primera decepción del día. Antes de poder entrar a ver los cuadros nos hicieron pasar las mochilas por un detector, supongo que por si llevábamos armas o comida de casa. Por Dios, que somos alumnos de Bachiller, no terroristas, o peor, alumnos de la ESO.


La verdad es que pude ver verdaderas obras de arte allí dentro, había cada mujer... Coge una mujer guapa, ponle gafas, métela en un museo y me tendrás ganado. También había cuadros en las paredes, al menos eso me dijeron. Nos enseñaron las obras de Velázquez y me gustaron mucho los arrepentimientos. Esto es que el artista sevillano empezaba a pintar una cosa, no le gustaba y encima de eso mismo pintaba de nuevo hasta que le quedase como a él le gustaba. A mí esto me encanta porque demuestra que es un artista español. Que no le gusta como ha salido, en vez de coger otro lienzo pinta en el mismo. Y con dos cojones, hombre.

Después nos llevaron al Congreso de los diputados. Nos enseñaron la puerta con los leones que tienen reservada para cuando viene el rey o Hulk (en caso de que este segundo tenga que venir sería el único sitio por el que cabría). También nos enseñaron los agujeros de bala del golpe de estado y no faltaron los "se sienten, coño". Es que si no dicen eso no es una visita al Congreso. Yo me iría decepcionado si nadie lo dijera. "Pero si hemos visto al presidente e incluso hemos coincidido con Hulk en su visita al Congreso". Ya pero nadie ha dicho "se sienten, coño", no es lo mismo.

Y por fin la tan ansiada tarde libre por Madrid. Llegaba el momento de elegir donde comer. Si no encontrabas ningún sitio para comer no pasaba nada porque te tropezabas con un McDonald's cada dos pasos. De hecho podías estar comiendo en dos McDonald's a la vez porque si sacabas la mano por la ventana del que estabas comiendo podías tocar otro. Evidentemente estoy exagerando. No podías tocarlo pero casi.

Yo y mis amigos optamos por ir al KFC ya que en Jaén no hay ninguno y oye, por probar que no quede. Después de eso fui al FNAC en Callao donde tuve cinco o seis erecciones y acabé la tarde empapado en un acogedor Starbucks. ¿Por qué cojones tiene tanta fama esa cafetería si no pueden ni servirte un Nesquik? Y cuidado, no pidáis churros si no queréis que se rían de vosotros. Son de traca. También estaba el típico tío con su Mac que hay en todos los Starbucks. Creo que los contrata la empresa para darle un aire cool. Todos actúan de la misma forma: cada cierto tiempo se llevan la taza a la boca lentamente sin quitar los ojos de la pantalla. Si queréis llamadme paleto, pero que yo no me entere.

Pero bueno, a pesar de todo estoy deseando volver en cuanto pueda. Es que me dejé el monedero en el Starbucks.