Mierda escrita por Guillermate

Mañana es el día de la patrona de mi ciudad, Jaén. La patrona no es Jaén, Jaén es la ciudad, la patrona es Santa Catalina. Para que sepáis más o menos donde está Jaén, está cerca de Linares. Ahora que seguro os habéis situado empiezo.

En la fiesta de nuestra patrona es tradicional comer sardinas, o bien en el castillo, o bien en casa. El caso es que cada año me manda mi madre a comprar estas tradicionales sardinas pero siempre acabo errando en mi empresa. La razón: cientos de amas de casa se me adelantan y las compran antes, agotando las existencias de sardinas en toda la ciudad (e incluso en el mundo). Esto me lleva pasando todos los años sin embargo este será diferente.

Hace un año, cuando salía frustrado de la pescadería, una ex-ama de casa llamó mi atención. Me hacía señas para que me acercara a ella. Me acerqué y me explicó que hasta entonces ella había sido siempre la primera en la compra de sardinas y demás producto de escasa duración (para seguir con el pescado, la que parte el bacalao) . Me dijo que había aceptado un trabajo y que, por tanto, ya no era ama de casa. Así que, al ver mi cara de (pene) pena decidió enseñarme todo lo que sabía.

Duranto un año he estado entrenándome hasta extenuación para soportar bolsazos, dormir a la interperie ante una tienda de ultramarinos e incluso ganar carreras de carritos. También recibí atención psicológica por si fracasaba. Hoy, había llegado el momento. Me dispongo a relatarlos mi odisea:

A las 00:00 salgo de mi casa con la tienda de campaña y me dispongo a pernoctar ante la pescadería. Me llevo una tele portátil para ver Buenafuente y luego...ejem. Soy el primero en llegar, si la cosa sigue bien, las probabilidades de éxito son máximas. A las 00:43 llega la primera ama de casa y vislumbra mi puesto de guerra. Saca un paraguas, pero no llueve. En seguida vi sus intenciones. Arrojo los cuchillos que guardo debajo de la almohada. Cae. Supe que había destrozado una familia, pero también que podría disfrutar de mis sardinas del día de Santa Catalina. La cosa se mantiene estable hasta las 2:11. Un camión de la basura, confundiéndome con basura dejada en la calle, alza mi tienda de campaña y a mi con ella y me introduce dentro de un infierno de deshechos cotidianos. Salgo de la tienda de campaña como puedo, pero el camión ya se ha cerrado y se dirige al vertedero. Son las 4:27 cuando salgo del vertedero. Ahora tenía que volver a la puerta de la pescadería.

Deambulando por las calles, logre llegar sin mucha dificultad hasta la pescadería. Sin embargo, había ya 5 amas de casa haciendo cola. Tenía que pensar un plan. Pensé y di con uno. Trataría de ponerme el primero de la cola haciéndome pasar por un empleado de la pescadería. Vuelvo a mi casa y cojo ropa que me pudiese hacer pasar por el reponedor. Lo logro. Vuelvo a la pescadería. Son las 6:45. Quedan 15 minutos para que abra. Llego a las 6:55. Me pongo el primero de la cola con la excusa de que necesito acceder a la tienda el primero, ya que traigo la mercancia en mi camión. Camión que nunca llegó a abastecer de pescado. Los empleados de la tienda llegan a las 7:00. Abren. Entro el primero. Lo tenía. Cuando voy a pedir mi ración de sardinas, veo que ponen un cartel que dice: Agotadas las sardinas del día de Santa Catalina. Infernal punzada en mi orgullo. Pregunto: "¿Qué pasa?". Recibo una una respuesta: "No podemos venderte sardinas, todas las que tenemos ya están apartadas, lo siento".

Vuelvo a mi casa compungido. No me quedan más estrategias. Me resigno a que jamás podría disfrutar del día de la patrona de mi ciudad. Mi madre me pregunta donde había estado toda la noche, para no decepcionarla le digo que me había estado emborrachando con mis amigos hasta las 7. Ella lo acepta y no se vuelve a hablar del tema.