Mierda escrita por Guillermate

Ayer mi ¿instituto? me llevó a mi y a mis compañeros por el "módico" precio de 45 (nótese que las comillas están en negrita) al parque de atracciones Isla Mágica. El viaje fue un torrente de sensaciones inolvidables. Me refiero al viaje en la montaña rusa porque el resto fue una mierda.
Ya desde primera hora se apreciaban los atisbos de lo que sería una pesadilla: "Guillermo no cabes en el autobús de 4º de la ESO, tienes que irte con los pequeños". Yo no sé si me estaban llamando gordo o se querían cachondear de mí, pero el caso es que me echaron de mi autobus lleno de quinceañeras con ganas de probar cosas nuevas.
Ya montado en el autobús tuve que aguantar a los cansinos de los niños chicos, aquí algunos ejemplos, donde demuestro que estoy muy por encima de ellos:

Niñogilipollasyestúpido: Oye, ¿tú como te llamabas?
Guillermo: Pues no lo sé, sé como me llamo ahora, pero no como me llamaba antes. No me han notificado la existencia de un nombre anterior al mío actual.

Niñogilipollasyestúpido: Oye, ¿sabes que a esa le gustas?
Guillermo: ¿Y tú sabes que el 70% de la energía que producen nuestras células se usa para poner en funcionamiento nuestros músculos, músculos como por ejemplo los míos, que se pueden emplear para dar ostias como panes?

Niógilipollasyestúpido: Oye, ¿hemos llegado ya?
Guillermo: Con la información que me das no puedo dar una respuesta precisa puesto que no determinas el lugar al que se refiere tu pregunta.
Niñogilipollasyestupido: Es Isla Mágica
Guillermo: Entonces sí.

Y así un montón que no quiero poner porque no se me ocurren más. Una vez en el parque un amigo mío llevaba una camiseta de la selección española de fútbol, ya que ese día había un amistoso entre España y otro país que ganó nuestro equipo por seis goles (¡¡Seis goles!! ¿Contra quién jugaba? ¿Contra el Madrid?). El caso es que todo el mundo le hacía la misma pregunta: "¿Cómo ha quedado la roja?". Hasta ahí lo normal. Lo chungo vino cuando se lo preguntaron a un inglés...que no llevaba camiseta alguna puesta. Fijaros como debía de estar el pobre anglosajón. Y es que claro, vienen aquí, ven tanto sol y lo quieren aprovechar al máximo. Es como cuando nosotros vamos a Japón y no podemos para de comprar mp3 y ver porno. Tienen tanto, que lo tenemos que aprovechar.
La comida del parque brilló por su mal sabor (no como nuestro inglés que se volvió incandescente, ¡ese si que brilló!). Y la gente del parque era un conglomerado de canis y portugueses, portugueses que, apocados a un país como el suyo, sienten la necesidad de venir a un país mejor, un país libre, pero se tienen que conformar con España.
Y acabo con una cita de mi hermano: "Portugal es la Canadá de España"